Unos hechos
Causa asombro la capacidad de fabulación de ciertos periodistas cuando
se trata de hablar del Vaticano. Cuando empezó el problema de las filtraciones
de documentos, un diario ‘¿serio?’ titulaba: “El Vaticano, nido de
conspiraciones”. Y de subtítulo: “El Papa cada vez más solo en una lucha entre
camarillas”. Y uno espera que en el texto correspondiente salga algún Mata Hari
cardenalicio. Pero nada de nada: sospechas sin fundamente, interpretaciones
torcidas, a veces insinuaciones calumniosas... ¿No será normal que haya
opiniones diversas entre colaboradores del Papa? Pero para algunos se
transforman en “camarillas”, “facciones” que luchan a muerte. ¡Qué imaginación!
Escribe Antonio Gaspari:
“Lo critican, traicionan su confianza, algunos
escandalizan con sus acciones, incluso hay quien pide su renuncia. Sin embargo,
justo cuando parece que se viene lo peor, el papa Benedicto XVI muestra a los
pueblos del mundo la razón, la belleza y el poder regenerador del cristianismo.
Le han dicho que es muy anciano para conducir y renovar la Iglesia, que es
demasiado académico para ser entendido por la gente, que es demasiado dogmático
para dialogar con la modernidad, que es demasiado débil para hacer frente a la
traición, a la corrupción, a la pérdida de fe”.
Sin embargo esos mismos que especulan así nunca hablan del apoyo masivo
que recibe. El Papa, dolido pero sereno, piensa igual que san Pablo:
"Cuando soy débil, entonces soy fuerte". Benedicto XVI ha mostrado en
Milán, en el VII Encuentro Mundial de las Familias, “la renovada capacidad del
cristianismo para convertir los corazones y dar esperanza a los pueblos del
mundo”.
80.000 jóvenes le aclaman en el Estadio de San Siro -lugar de sus
héroes deportivos- y le proclaman su “entrenador”. En la misa de clausura, un
millón de personas. Noticias que apenas han aparecido en esos periódicos
‘serios’.
¿Será que esas cifras -que ningún político consigue ni de lejos- molestan?
¿Molestará también que Cáritas dé de comer y ayude a tanta gente, cosa que no
hace ningún partido, ni ningún sindicato? Sí, eso molesta. ¡Hay que
desprestigiara a la Iglesia como sea! Y para eso engrandecer los fallos que
pueda tener, que los tiene, y si no, se inventan, se insinúan, se repiten. Para
que vayan calando.
De todos modos, afirma Rafael Navarro Valls en un artículo publicado en
EL MUNDO, analizando las famosas filtraciones: “al final, la figura del Papa
saldrá reforzada”.
Una propuesta
Tenía preparado un análisis de todos los sucesos sobre este tema… ¡y se
me borró! A cambio he pensado proponer una cosa muy sencilla. Pronto vamos a
celebrar la fiesta de San Pedro y San Pablo…¿Por qué no hacer una novena de
oración por el Papa? Empezando por ejemplo del 21 de este mes, para acabar con
en esa fiesta el 29. Una novena, rezando el rosario o una parte de él, o lo que
sea, y añadiendo esta oración que encontré no sé dónde:
Oración por el Papa
Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia:
renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional
a tu vicario en la tierra, el Papa Benedicto XVI.
En él Tú has querido mostrarnos
el camino seguro y cierto que debemos seguir
en medio de la desorientación,
la inquietud y el desasosiego.
Creo firmemente que, por medio de él,
Tú nos gobiernas, enseñas, santificas,
y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia:
una, santa, católica y apostólica.
Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar
como hijo fiel sus enseñanzas.
Cuida su vida, ilumina su inteligencia,
fortalece su espíritu,
defiéndelo de las calumnias y de la maldad.
Aplaca los vientos erosivos
de la infidelidad y la desobediencia,
y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se
conserve unida, firme en el creer y en el obrar,
y sea así el instrumento de tu redención. Amén.
La marca de los santos
En 1968 el teólogo Joseph Ratzinger escribió un artículo sobre el
porvenir de la Iglesia. Nos entusiasmó. Sólo copié este párrafo que me ha ido
acompañando siempre marcando el norte.
"El
porvenir de la Iglesia no puede venir y no vendrá más que de aquellos que
tienen profundas raíces y viven en plenitud su fe. No puede venir de aquellos
que no saben vivir más que en el instante. Tampoco vendrá de los que critican a
los demás y se consideran como la norma de la infalibilidad, ni de los que
escogen caminos fáciles y evitan el de la Pasión, el de la Fe, de los que
bautizan la mentira y los vejestorios...
El porvenir de la Iglesia, una vez más, llevará la marca de sus santos: es decir de
aquellos hombres que encuentran un sentido detrás de las frases, y por eso
mismo son modernos. De aquellos hombres capaces de ver con más acuidad porque
su vida abarca espacios más amplios. Esta muerte a sí mismo que libera al
hombre, sólo se adquiere en la paciencia de las pequeñas renuncias de cada
día.”
¿No os parece que sigue siendo el criterio que aplica Benedicto XVI?
José María Salaverri sm (10 de junio de 2012)
Gracias José María.
ResponderEliminarPor tu lucidez, por tu forma de decir las cosas, por esa fe, esa bondad y amor que derramas a raudales.
Aunque los periódicos, esos que dices "los serios", solo den razón de sus intrigas y manipulaciones, los cristianos seguimos siendo el rebaño que fielmente sigue a su pastor en este mundo y en el que está por venir.
Gracias: José Luis Pajuelo