“María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lc 2,19)
Palabras para meditar en vuestro corazón, al estilo de María.
La fe tiene que estar animada por la caridad. La fe no debe de estar en el espíritu como una luz, sino también en el corazón. Tiene que ser una inclinación del corazón que sea a la vez fe y amor de la verdad: hay que saborear lo que se cree. Por eso dice san Pablo que es la fe del corazón la que justifica (santifica).
(Guillermo-José Chaminade, 1827)
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