Carné de identidadNace: Butiama (Tanganica), 1922
Estado civil: casado con María, ocho hijos
Presidente de Tanzania (Africa)
Muere: Londres, 14 octubre 1999
Causa beatificación iniciada en 2005
Su vida
“Mi padre era polígamo. Tenía 22 esposas y 26 hijos. Al recordarlo me río. Soy cristiano, y como tal sería hijo ilegítimo; y según la ley islámica, mi padre ha ido más allá de lo tolerado”. A los 12 años pudo ir a la escuela; hasta entonces había sido pastor. “Quería estudiar lo más posible para ayudar a mi pueblo”. Devoraba libros. Sigue el catecumenado con los Padres Blancos y recibe el bautismo a los 21 años. Será un católico ejemplar. Estudia en la Universidad de Makerere (Uganda). Enseña en escuelas católicas. De 1949 a 1952 estudia Historia en la Universidad de Edimburgo (Inglaterra). En 1954 funda un partido político para la independencia de Tanganica; lo conseguirá con un diálogo sincero y pacífico. Elegido presidente en 1964, realiza la unión con Zanzíbar, formando Tanzania, el mayor país de África Oriental. Intentó llevar a su país por la vía de un socialismo africano para impulsar el desarrollo, pero no lo consiguió. En cambio logró alfabetizar a la población. Hombre de una honradez insobornable, siendo presidente prefirió vivir con su mujer y sus hijos en una casa sencilla, adquirida con un crédito. Su esposa, con la que se casó por amor y no por imposición familiar tradicional, compartía su gusto por la sencillez. No se aferró al poder. Dimitió en 1985 cuando vio que no podía hacer más por su pueblo. En un país de mayoría musulmana gozaba del respeto de todos por su vida intachable. Su prestigio era grande en toda África y se le llamaba para consultarle o para ejercer mediaciones. Tradujo obras de Shakespeare al suahili. Oía misa y comulgaba cada día, y no tenía miedo de profesar públicamente su fe. Murió pobremente. A su funeral en Dar er Salam asistieron 14 jefes de estado y 70 delegaciones oficiales.
Un momento de gracia en su vida
En 1955 va a Nueva York para presentar el caso de Tanganica ante la ONU. A su vuelta el sacerdote director del Colegio donde enseña le pregunta: “Julius ¿qué quieres hacer: enseñar o dedicarte a la política?” Cuenta Nyerere: “En mi ausencia el gobernador había pasado amenazándole si yo seguía allí como profesor. Me quedé de piedra pues quería mucho a esa escuela… Le dije: ‘Bueno, ya que es así me voy’. Volví a mi pueblo a trabajar en el campo. Pero antes reuní al comité central de mi organización y les dije: ‘Acabo de dimitir, pero por favor no echéis la culpa al director del colegio. No es culpa suya. Le presionan demasiado. De todos modos pensaba irme’. Nuestro movimiento era muy popular, y esta dimisión lo hizo todavía más.”
Para meditar: unos pensamientos suyos
- “Nosotros los dirigentes actuales, y también los futuros, debemos ser de los que no preguntan qué vamos a comer o qué nos van a dar. Sólo seremos libres cuando pongamos al pueblo por delante de nuestros propios intereses.”
- “Sólo un tonto puede hacer del color de la piel un criterio para acceder a los derechos humanos. Hemos intentado hacer un país en el que los derechos de los ciudadanos provengan de su valor personal ante Dios, y no del color de la piel o de la textura su cabello. Estamos contra el apartheid: es un mal sistema.”
- “Desearía encender un cirio en la cumbre del Kilimanjaro (5895 m.) para que ilumine más allá de nuestras fronteras, dando esperanza a los desesperados, poniendo amor donde hay odio, y dignidad donde antes sólo había humillación.”
- “La Iglesia es parte integrante de nuestro pueblo y de la lucha contra la pobreza y la injusticia, porque es parte integrante de nuestra vida.”
Para rezar con él y como él
Señor:
Te damos gracias por Julius.
Gracias porque fue un hombre de paz y de diálogo.
Gracias porque nunca aceptó la corrupción.
Gracias por que vivió sin privilegios y austeramente.
Gracias porque al mandar se hizo servidor de todos.
Multiplica en África, que tanto lo necesita, servidores del pueblo como él.
¿Y yo?
En mi trabajo profesional ¿cuál es mi criterio? ¿Mi beneficio personal o el bien de los demás?
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