martes, 7 de junio de 2011

45. Siervo de Dios CHRISTIAN DE CHERGÉ (y 6 compañeros mártires)

Carné de identidad
Nace: 18 enero 1937, Colmar (Alsacia, Francia)
Nombre: Christian de Chergé
Profesión: sacerdote, 
monje en Tibhirine (Argelia)
Mueren: 21 de mayo 1996, asesinados
En proceso de beatificación

Su vida
Nace en Colmar, pero pasa parte de su infancia con su familia en Argelia. Su padre, militar, estaba al frente de un regimiento de artillería en Argel. De niño le impresionan los musulmanes rezando. A los 8 años decide en su corazón ser sacerdote. A los 17 años ingresa en el Seminario ‘des Carmes’ en París. En 1959 le toca hacer su servicio militar en Argelia. Sale ileso de una emboscada: un musulmán amigo, Mohamed, le salva la vida, pero un día después aparece asesinado. Decide dedicar su vida al entendimiento entre ambas religiones. Ordenado sacerdote en París en 1964. Durante 5 años ejerce su ministerio en la basílica del Sagrado Corazón de Montmartre. Desea vida contemplativa e ingresa en la abadía cisterciense de Tibhirine (Argelia). En 1969 hace su noviciado en el monasterio de Aiguebelle. Durante dos años (1972-74) estudia en Roma en el Instituto de Estudios Árabes e Islámicos. En el monasterio de Nuestra Señora del Atlas, en Tibhirine, orienta la comunidad hacia el diálogo islamo-cristiano. En 1984 es nombrado superior de la comunidad.
El 27 de marzo de 1996, a la una de la mañana, un grupo de 20 hombres armados llega al monasterio y secuestran a siete monjes. El 21 de mayo de 1996, un comunicado del GIA (Grupo Islámico Armado) anuncia que han sido ejecutados. Sus cabezas aparecen colgadas en las ramas de un árbol a la entrada de la ciudad de Medea.

Un momento de gracia en su vida
El monasterio tiene excelentes relaciones con los musulmanes que viven en su entorno. Uno de los monjes, médico, atiende a los enfermos. El 24 de diciembre de 1993, víspera de Navidad, se presenta un grupo que unos días antes ha asesinado a doce croatas católicos, amigos de los monjes.
Christian se da cuenta que su vida y la de sus monjes están en peligro, pero no quieren ni irse, ni recibir protección. Escribe una hoja que envía en sobre cerrado a su hermano pequeño, para que la abra “en caso de que…” Al final de ese ‘testamento’ tiene estas palabras para su posible asesino: “Y a ti también, el amigo de mi último minuto, que no habrás sabido lo que hacías… Sí, para ti también quiero que sea este ¡gracias! y este A-Dios. Que volvamos a encontrarnos en el paraíso, si lo quiere Dios, Padre de los dos.”

Para meditar: unos pensamientos suyos
  • “En la sangre de este amigo (que me salvó la vida), asesinado por no querer odiar, sentí que debía ir a vivir algún día en el país donde se me había dado la prueba de un amor tan grande.”(1982)
  • “A los 5 años vi por vez primera a personas rezar de modo distinto de mis padres. Guardo un agradecimiento enorme para con mi madre que nos enseñó, a mis hermanos y a mí, el respeto por la rectitud y las actitudes de esa oración musulmana. ‘Están rezando a Dios’, nos decía mi madre.” (1982)
  • “Cuando experimento ciertas formas de sectarismo -que sí existen en el ambiente musulmán- procuro buscar el Islam del corazón, a aquellos que, como Mohamed, han conservado un rostro puro y exigente. Y cuando me tratan como a uno de los suyos, no me extraña nada sentirlos muy cerca de Aquel que, por mí, se hizo Camino, Verdad y Vida.”
  •  “Si me sucediera un día (puede ser hoy mismo) ser víctima del terrorismo que amenaza con engullir a todos los extranjeros que viven en Argelia, quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recordasen que mi vida estaba entregada a Dios y a este país. Que sepan asociar esta muerte a tantas otras, violentas, y anónimas. Mi vida no vale más que las otras.” (testamento)

Para rezar con él y como él
Señor,
mi muerte parecerá dar la razón
a quienes me han tachado de ingenuo y de idealista.
Sepan que por fin va a ser saciada mi curiosidad más grande.
Entonces, si Tú lo quieres, Dios mío,
podré sumergir mi mirada en tu mirada de Padre
para contemplar contigo a tus hijos del Islam tal y como Tú los ves,
enteramente iluminados por la gloria de tu Hijo Jesús y frutos de su Pasión,
revestidos por el don del Espíritu,
cuyo gozo más íntimo consiste en crear comunión,
restablecer la semejanza, armonizando las diferencias.
(adaptado del testamento)

¿Y yo?
Desde mi firme fe católica ¿procuro respetar y comprender a los que no la comparten?

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