miércoles, 25 de mayo de 2011

32. Siervo de Dios ROBERT SCHUMAN (padre de Europa)

Carné de identidad
Nace: Clausen (Luxemburgo), 29 junio 1886
Padres: Jean Pierre y Eugenie
Profesión: abogado, político. Ministro.
Presidente del Parlamento europeo.
Muere: 4 septiembre 1963, Scy-Chazelles (Francia)
Proceso de beatificación iniciado en 1990

Su vida
Hijo único. Sus padres viven en Luxemburgo, de donde es originaria su madre. Su padre, que fallece en 1900, tiene nacionalidad alemana por haber nacido en Lorena, anexionada al imperio alemán en la guerra de 1870. Su madre, que fallece en 1911, le repetía: “Hay que pasar la vida haciendo el bien a los demás”. Robert se siente francés, pero tiene nacionalidad alemana. Estudia Derecho en Berlín, Bonn, Munich y Estrasburgo. Trabaja en Metz y es un católico comprometido en cuestiones sociales. Al final de la guerra de 1914-1918 Alsacia y Lorena vuelven a Francia. Entra en política por sentido del deber; se va a dedicar a ella con toda su alma, como un servicio. Es elegido diputado de la Asamblea Nacional francesa. Durante la II Guerra Mundial, en 1940 los alemanes lo encarcelan. Consigue fugarse y, escondiéndose, escapa a la persecución de la Gestapo. Hombre de paz y ajeno a todo rencor, al final de la guerra su ideal es crear las condiciones para una paz duradera entre Francia y Alemania. Inteligente, honrado, poseedor de una doble herencia cultural, va a ser el hombre providencial para Europa. La política francesa, presionada por el comunismo, es muy difícil. Robert Schuman será un año ministro de Hacienda (1945), presidente del gobierno (1946), y ministro de Asuntos Exteriores en ocho fugaces gobiernos sucesivos. Desde ese puesto promueve la creación de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), primera piedra de una Europa unida. Culminará su obra con el Tratado de Roma (1958): Comunidad Económica Europea. Primer presidente, por aclamación, del Parlamento Europeo que lo proclamó “Padre de Europa”. Enferma en 1960 y fallece en 1963.

Un momento de gracia en su vida
Le gusta la vida sencilla. En los tiempos duros de la posguerra es austero consigo mismo y muy preocupado por la justicia social. Siendo ministro de Hacienda, tiene que desplazarse con frecuencia desde su residencia de Scy hasta París. Un día un periodista le sorprende trabajando varios documentos en un compartimento de tren abarrotado. Le pregunta:
- Pero ¿por qué no manda reservar un compartimento para usted.
Schuman le contesta:
- ¿Sabe usted cuánto costaría esto?
Le indica la cantidad exacta y añade:
- Y esto no lo pagan los Ferrocarriles sino la Hacienda Pública… los contribuyentes.
Se cuentan numerosas anécdotas de este estilo. Una noche llega tarde a Scy. Se le han olvidado las llaves de casa y para no despertar a la muchacha, se quita los zapatos, se tumba en la entrada… y a dormir. Cuando se despierta ¡le han robado los zapatos!

Para meditar: unos pensamientos suyos
  •  “La mentira es siempre pecado, y mucho más en la política ya que tenemos el deber moral de responder de los propios actos delante de los electores que han depositado en nosotros su confianza.”
  • “Todos somos instrumentos, si bien imperfectos, de la Providencia, que se sirve de nosotros para designios que nos superan.” (1960)
  • “La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores, equiparables a los peligros que la amenazan.”
  • “Todos los países de Europa están impregnados de la civilización cristiana. Ella es el alma que es necesario devolver a Europa.” (1958, ante el Parlamento Europeo)
  • Visión profética: “Debemos construir Europa no sólo para los pueblos libres, sino para poder acoger a los pueblos del Este que, una vez liberados del yugo que soportan, nos pidan su adhesión y nuestro apoyo moral.” (1963) 
Para rezar con él y como él
Señor,
Europa se busca a sí misma.
Sabe que tiene en sus manos su porvenir.
Nunca ha estado tan cerca de la meta.
Que no deje pasar la hora de su destino,
su única posibilidad de salvación.”
Así te lo pedía tu amigo Robert Schuman.

Ayuda a los gobernantes actuales para que no quieran olvidar que has sido Tú y tu Evangelio quien ha puesto los cimientos de su grandeza. Te lo pedimos por la intercesión de tu Madre, siempre presente en los cimientos de Europa. Amén.

¿Y yo?
En mis apreciaciones o actuaciones políticas ¿entran en línea los criterios del Evangelio por encima de las ideologías?

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