Nace: 3 abril 1881, Pieve Tesino (Trento)
Padres: Amedeo y María
Profesión: jurista, político,
ministro y presidente del gobierno italiano.
Casado con Francesca, cinco hijas
Muere: 19 agosto 1954, Sella (Italia)
En proceso de beatificación
Su vida
Nace en una familia muy católica. Su padre es funcionario del Imperio austro-húngaro, al que pertenece Trento entonces. Hace sus estudios en italiano, lengua de la provincia de Trento. Estudia Derecho en la Universidad de Viena, pasando mil dificultades económicas. Miembro activo de organizaciones católicas, se orienta hacia la política. En 1911 es elegido diputado por el Trentino en el parlamento de Viena. En 1916 Italia entra en guerra. Al pasar el Trentino a formar parte de Italia, Álcide entra en el Partido Popular. Diputado en 1921, conoce a Francesca Romani con quien se casa. Mussolini, tras la marcha sobre Roma, impone el partido único: el fascista. Álcide es encarcelado en 1927. Al ser liberado se prohíbe darle trabajo. Pero el Vaticano, que en 1929, por los acuerdos de Letrán, es un estado independiente, lo contrata para su Biblioteca pese a las presiones del dictador. Allí estará hasta el final de la II Guerra Mundial, protegido por Pío XII. En 1946 se pone al frente de la Democracia Cristiana. En este tiempo difícil, con una Italia derrotada y empobrecida, con un partido comunista fuerte, De Gasperi gana las elecciones. Se comporta siempre como mandatario de todos los italianos: hombre de Estado más que de partido. Como ministro de Asuntos Exteriores y Presidente del gobierno hasta 1953, levanta Italia. Con Schuman y Adenauer, católicos convencidos, pone los cimientos de la Unión Europea. Luchador infatigable, honrado, firme en sus convicciones, respetuoso con todos, saca su fuerza de la oración y de la eucaristía. Muere en 1954 pronunciando el nombre de Jesús.
Un momento de gracia en su vida
1921, año de su noviazgo con Francesca. De sus cartas a ella: “Siento paz al pensar que compartirás conmigo las alegrías y las penurias de la vida. En ti encontraré apoyo para endulzar las preocupaciones que vendrán. Nunca me empujarás hacia ganancias que puedan manchar la limpieza de mi vida política”.
“Mucha gente me dice: ‘Que Dios le recompense y le bendiga’. Hoy siento que en ti, Dios me da su recompensa y su bendición.”
“La personalidad de Cristo vivo me arrastra, me subyuga…Ven, quiero que estés a mi lado y me sigas en la misma atracción… Alimenta en tu corazón esta convicción, como aumenta mi amor por ti. Será el vestido blanco más hermoso.”
Para meditar: unos pensamientos suyos
- “Primero católico; segundo europeo; finalmente italiano”.
- “Es preciso que nuestra vida privada esté siempre en consonancia con los principios que defendamos en nuestra actividad pública.”
- “En el origen de esta civilización, está el cristianismo. Con eso no intento meter un criterio confesional… Me refiero al patrimonio europeo común, a esa ética compartida por todos, que exalta la idea y la responsabilidad de la persona humana; a ese fermento de fraternidad evangélica, con su sentido del derecho heredado de la Antigüedad, con su culto a la belleza, con la preocupación de la verdad y de la justicia…”
- “La violencia no es fuerza, sino obstáculo. La fuerza está en la justicia, la verdad, la libertad, la dulzura y la paz.”
- “Los hombres, sin saberlo, llevan en su corazón el deseo de Jesús: ‘Que sean uno’. Nosotros los políticos - ¡qué milagro! - hemos adoptado este lenguaje. Queremos una Europa unida para sí misma, no para oponerla a otros; trabajamos por la unidad, no para la división.”
Para rezar con él y como él
Su hija Lucía, religiosa, le envía oraciones. Por ejemplo ésta para sus viajes:
“Señor, sé nuestra ayuda en el peligro,
ánimo para el camino,
refrigerio en el bochorno,
abrigo contra el frío y la lluvia,
vehículo en el cansancio,
defensa en la adversidad,
sostén en la incertidumbre,
puerto ante el naufragio.
Que gracias a ti, Señor,
vayamos con alegría a donde nos dirigimos
y podamos volver luego sanos y salvos a nuestra tierra.”
¿Y yo?
Ser cristiano no es un asunto privado; debe impregnar mi vida pública de la que no me puedo desentender... ¿Cómo?

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