jueves, 19 de mayo de 2011

26. Siervo de Dios VLADIMIRO GHIKA (puente entre Oriente y Occidente)


Carné de identidad
Nace: Constantinopla,  25 diciembre 1873
Padres: Juan y Alexandrina
Estudios: Derecho, Ciencias políticas, Teología…
Profesión: escritor y sacerdote
Muere: mayo 1954, preso en Jilava (Bucarest)
En proceso de beatificación

Su vida
Su padre, militar y diplomático rumano, era hijo del último príncipe de Moldavia. Vladimiro, hijo pequeño del matrimonio, fue bautizado y confirmado en la Iglesia ortodoxa. La carrera diplomática de su padre le llevó desde niño a Francia. De una inteligencia extraordinaria y de una memoria prodigiosa, se interesa  a todo: medicina, botánica, arte, filosofía e historia. En Toulouse se gradúa en Derecho y en París en Ciencias Políticas. Escribe libros y frecuenta los intelectuales más famosos de la época. Va a Roma, siguiendo a su hermano mayor nombrado embajador en Italia y se doctora en Filosofía y Teología. En 1902 pasa a la Iglesia católica, con gran pesar de su madre, y con escándalo de muchos que piensan que no se puede ser buen rumano sin ser ortodoxo. Al preguntarle por qué se ha hecho católico, contesta: “Para ser más ortodoxo”. Desea ser sacerdote, pero en atención a su madre, espera hasta el 7 de octubre de 1923. Pío XI le concede el poder celebrar la eucaristía en el rito romano y oriental indistintamente y lo nombra Protonotario Apostólico. Antes, en 1907, fundó en Rumania las primeras obras de caridad católicas, consiguiendo el difícil permiso de las autoridades ortodoxas. En 1913, durante una epidemia de cólera, cuida a los enfermos. Durante la guerra de 1914-18 se entrega a misiones de caridad. Al final de la Guerra Mundial II, Rumania, tras la ocupación nazi, cae bajo la dictadura soviética. En 1952, Mons. Ghika es detenido y acusado de espía. “Nada hay más honroso, dice, que ser detenido por la causa de Jesucristo”. En la cárcel anima a los detenidos: “¿De qué queréis que os hable?” “Transformaba nuestra angustia en alegría”, dirán los supervivientes. Apaleado, torturado, enfermo, agotado… le ofrecen la libertad si deja de ser católico e ingresa en la asociación ortodoxa de “Sacerdotes por la Paz”, creada por el gobierno comunista. Se niega. Muere en la cárcel en mayo 1954.

Un momento de gracia en su vida
“Mi madre estaba fuertemente apegada a la Iglesia ortodoxa, pero sin saberlo su mentalidad era profundamente católica. Se alimentaba de libros católicos, en primer lugar las ‘Elevaciones’ y las ‘Meditaciones’ de Bossuet y la ‘Imitación de Cristo’, de la que asimiló el espíritu. Fue con esta vida interior con la que me nutrió, y esto desde mi más tierna infancia…”
Por eso, cuando en 1902 entra en la Iglesia católica, dice: “Yo no soy propiamente un convertido. Siendo católico de espíritu y de corazón  tuve que esperar la oportunidad de entrar oficialmente por la puerta grande. Eso es todo.”

Para meditar: unos pensamientos suyos
  • “Nada podrá parar lo que venga de Dios al mundo por medio tuyo. Mira: son manos vacías y manos clavadas las que más han aportado al género humano  -y eso en todos los tiempos y en todos los lugares.”
  • “Las ocasiones de caridad para con el prójimo son el mejor medio para controlar si nuestro amor de Dios es o no verdadero.”
  • “Mucho más de lo que creemos, abrir las manos ayuda a abrir los ojos  -  y juntar las manos ayuda a llegar a las almas.”
  • “La Eucaristía se parece a María (nada extraño ya que de Ella viene El que se nos da en el sacramento). María nos ayuda a comprender la eucaristía y a amarla.”
  • “No intentes hacer de ti mismo una obra de arte, sino un instrumento de felicidad para los demás”.
  • “Consolar es aportar a otro algo que sea más verdadero que su propio dolor. Consolar es despertar una esperanza. Consolar al que sufre es dejarle ver a través de nosotros el amor que Dios le tiene.”

Para rezar con él y como él:
Señor, creo en tu bondad más que en la realidad misma que me hace sufrir; más que en mi tortura.” (en la cárcel)
Señor, si sé tomar sobre mí el dolor ajeno, Tú, Señor tomarás sobre ti el mío y lo harás tuyo, es decir lo harás capaz de obrar salvación. Señor ¡qué feliz es quien te ama así! Ni se le ocurre siquiera pararse a pensar si es feliz o desgraciado.” (adaptado)
Señor, no me abandones. Abrazo tu Amor para triunfar del odio de mis enemigos.” (poco antes de morir).

¿Y yo?
No sufro persecución cruenta, pero ¿cuál es mi actitud ante la persecución de lo políticamente correcto? ¿Soy capaz de dar la cara por mi fe?

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