Carné de identidadNombre: Alberto Hurtado Cruchaga
Nace: 22 enero 1901, Viña del Mar (Chile)
Padres: Alberto y Ana
Profesión: sacerdote jesuita
Muere: 1952, Santiago de Chile
Canonizado: 2005 por Benedicto XVI
Fiesta: 18 de agosto
Su vida
Tiene 4 años cuando fallece su padre. La familia se traslada a Santiago. A los 16 años Alberto quiere ser jesuita; le dicen que espere. Estudia Derecho. En 1923, el día mismo en que termina la carrera, entra en el noviciado. En 1927 empieza la teología en Sarriá (España). La disolución de la Compañía de Jesús en 1932 hace que tenga que ir a Lovaina (Bélgica) a terminar sus estudios, que completa con otros de pedagogía. Ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1933. En 1936 regresa a Chile. Profesor en el Colegio San Ignacio y en la Universidad Católica de Santiago. Siendo asesor de la Acción Católica en 1941, publica un libro de gran resonancia: “¿Es Chile un país católico?” Preocupado por la miseria que ve alrededor suyo, funda en 1944 “El Hogar de Cristo”. Por la noche en las calles recoge chicos y personas abandonadas. El Hogar crece hasta límites insospechados al servicio de los más pobres. Preocupado por los problemas sociales, funda en 1948 la Acción Sindical Chilena (Asich). Es un líder nato, enamorado de Cristo. Arrastra a los jóvenes y les dice: “Quien ha mirado profundamente una vez siquiera los ojos de Jesús, no lo olvidará jamás”. Lo vive. Su frase favorita: “¡Contento, Señor, contento!” Infatigable, confiesa, predica, dirige, da retiros, anima el Hogar de Cristo. En marzo 1952 enferma gravemente: muere el 18 de agosto.
Un momento de gracia en su vida
Cuenta un jesuita: “Partimos una noche de invierno con el padre Hurtado en tren a Concepción, en vagón de tercera clase. El Padre se sentó junto a la puerta, frente al baño. Le advertimos que tendríamos portazos, ventoleras, y malos olores, y quedaban otros asientos libres. Él nos contestó: ‘¡Nosotros podemos viajar aquí! No vamos a dejar que otros sufran esas molestias, cuando nosotros podemos sufrirlas por amor de Dios’.
Para meditar: unos pensamientos suyos
- “Queridos jóvenes: El cristianismo, o es una vida entera de donación, una transformación en Cristo, o es una ridícula parodia que mueve a risa y a desprecio.”
- “Cuando empecé mi formación sacerdotal, le pregunté al padre Hurtado en qué me recomendaba especializarme. ‘Especialízate en Jesucristo’, me contestó. Es lo que él vivía.” (José Correa, sj)
- “En la gran obra de Cristo todos tenemos un sitio; distinto para cada uno, pero un sitio en el plano de la santidad. En la cadena de la gracia que Dios destina a la bondad, ¡yo estoy llamado a ser un eslabón! Puedo serlo, puedo rechazar. ¿Qué haré?”
- “Después de la comunión, quedar fieles a la gran transformación que se ha apoderado de nosotros. Vivir nuestro día como Cristo, ser Cristo para nosotros y para los demás. ¡Eso es comulgar!”
- “Todo cristiano debe aspirar siempre a esto: a hacer lo que hace como Cristo lo haría en su lugar.”
- A un seminarista que le visita en el hospital, el padre Hurtado ya muy enfermo, le dice: “¡Qué bien, chiquillo, tú estás empezando, yo ya estoy terminando! Tú ahora estás lleno de entusiasmo, pero acuérdate: cuando se te acabe el entusiasmo, agárrate a la fe”.
- “Después de mí la eternidad. Mi existir: un suspiro entre dos eternidades. Mi vida: un disparo a la eternidad. No apegarme aquí sino, a través de todo, mirar la vida venidera. Que todas las criaturas me sean transparentes y me dejen siempre ver a Dios y a la eternidad… Cuando uno piensa que tan pronto terminará lo presente, saca uno la conclusión: ser ciudadanos del cielo, no del suelo.”
Para rezar con él y como él
Dios y Padre nuestro,
que en la persona de Alberto Hurtado, tu servidor,
has visitado nuestra tierra
y nos has dado un signo preclaro de tu amor,
concédenos por su intercesión,
que, siendo fieles a tu voluntad,
amemos a todos con los sentimientos de Jesús y
promovamos incansablemente tu reinado de justicia,
de amor y de paz.
(Oración de su fiesta)
¿Y yo?
¿Aprovecho las pequeñas cruces de cada día para unirlas a la Cruz de Jesús y para el bien de los demás?
En este santo creo haber encontrado un tesoro.
ResponderEliminarGRACIAS!
Simplemente que maravilla!! Que santidad! Que amor a Dios!
ResponderEliminarOjalà tuviera la fortaleza para lograr la santidad!!!!